Entrevista a David Fernández por parte del Grupo de Estudios del Sindicato Andaluz de Trabajadores/as

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Compartimos esta importantísima entrevista realizada por el Grupo de Estudios a David Fernánez compañero de las Candidaturas de Unidad Popular-Alternativa de Izquierda de los Paises Catalanes. Un verdadero orgullo y un lujazo contar con la colaboración de personas como David Fernández, Quim Arrufat o Anna Gabril que con tanto cariño nos tratan. Dedicamos un fortísimo abrazo a nuestros hermanos de clase de los Paies Catales.

¡VIVA LA LUCHA DE LA CLASE TRABAJADORA!

David Fernández i Ramos es un destacado militante del movimiento de liberación de los Paisos Catalans en las Candidaturas d´Unitat Popular-Alternativa d´Esquerres. El 25 de noviembre de 2012 pasa a ser diputado electo por Barcelona gracias a la obtención de tres escaños al Parlamet de Catalunya en las elecciones autonómicas de 2012. Nacido en Barcelona en 1974, estudió Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma de Barcelona. Activo militante de base de la izquierda independentista catalana y los movimientos sociales autónomos. Es miembro del Grupo de Periodistas Ramon Barnils, cooperativista en Coop57 y responsable de investigación del semanario alternativo La Directa. Hasta el pasado 25 de noviembre.

  Bueno David, en primer lugar agradecerte que nos ofrezcas esta oportunidad de hacerte esta entrevista. El Grupo de Estudios del SAT es una iniciativa que surge desde jóvenes militantes de base del Sindicato Andaluz de Trabajadores/as y que tiene como objetivo generar formas de conocimiento y compresión de la realidad que surgan desde abajo, desde las luchas de los pueblos por su emancipación en el seno de est guerra en curso superando así, el imperialismo académico, cognitivo y epistemológico en una de las dimensiones, para nosotros mas importantes de la vida, la de pensar el hecho político y vital.

  Primera cuestión obligada, nuestras congratulaciones por los resultados de las elecciones al Parlament, parece que comienza a ser l´hora del poble. ¿Cual es vuestra lectura de estas elecciones tanto a nivel interno como a nivel del nuevo escenario que plantea el nuevo gobierno? ¿Cuales eran vuestras aspiraciones y las razones por las que decidiste concurrir a las mismas? ¿Cual es vuestra valoración de estas elecciones?

 Bueno. Primera cuestión obligada también. Mil perdones por los retrasos y la tardanza. He tardado muchísimo, en demasía, en responder, porque andamos, afortunadamente, algo desbordados. Respecto a las primeras cuestiones planteadas, el 25N deja un escenario político con matices y novedades. Pero sintetizemos en 1) Artur Mas no sólo obtiene la mayoría absoluta que buscaba sino que queda muy lejos 2) el bloque soberanista/independentista vira claramente a la izquierda 3) la CUP irrumpe en el Parlament en las primeras elecciones autonómicas en las que concurre.

En relación a los motivos que llevaron a la CUP a presentarse por primera vez a unas autónomicas -cuando el alma del proyecto es el municipalismo- fueron el tiempo político excepcional que vive nuestro pueblo -tras la diada histórica del 2012- así como los efectos devastadores, injustos y antisociales de la peor crisis económico-financiero desde el final de la dictadura y la metástasis de la corrupción. Es decir, un diagnóstico de una triple crisis: nacional, socioeconómica y política. Y ante ella, la ausencia de un proyecto político emanicpatorio y transformador en el que no reconocieramos. La necesidad de articular una alternativo sociopolítica de ruptura democrática y transformación social profunda. Una alternativa que nos lleve a la máxima libertad política para este pueblo y a la máxima justicia social para su gente.

La valoración es positiva. Pero desde la humildad. No sólo por los 126.219 votos (traducidos en tres escaños por Barcelona) o lo poco que faltó para que entraran dos diputados más por Tarragona y Girona o por el hecho de acabar conformando grupo parlamentario -el grupo mixto-. Sobretodo, y antetodo, por la extraordinaria activación popular y mobilización que entre el 13 de octubre (fecha en que la Asamblea Nacional Extraordinaria de la CUP aprueba concurrir a las elecciones) y el 25 de noviembre. Apenas algo más de cinco semanas donde las CUP y sus complicidades desplieguen en el territorio su potencial: más de 450 actos con 38.000 personas tomando parte, campaña electoral sin un sólo crédito bancario y en base únicamente al compromiso de miles de personas. Una campaña a pie de calle, de tajo, contra el silencio mediático y hecha barrio a barrio, pueblo a pueblo, comarca a comarca.

 Unos resultados que se traducen en una realidad concreta: el Caballo de Troya de las clases populares dentro del Parlament (uno de los mensajes lanzados durante la campaña) no son tres personas. Tres personas no cambian nada. El empuje del caballo son los 126.219 espartanos y espartanas que lo hicieron posible.

Respecto a los escenarios surgidos estamos a las puertas de un nuevo ciclo político: sólo el tiempo y la acción o pasividad colectiva dirán si vamos a un escenario más democrático, más solidario y más ético o si retrocedemos más todavía, por la senda de derivas de la recentralización, la deudocracia y la dictadura de la austeridad.

 Cuales la posición que crees que ocupan las fuerzas de izquierda, las iniciativas populares y los movimientos sociales en este nuevo panorama.

Si la sinceridad es revolucionaria, desde la CUP hemos insistido, y mucho, en que venimos de un largo ciclo de derrotas de las izquierdas, de ausencia de culturas emancipatorias y de debilidad de un sindicalismo consciente del momento político, social y económico. Un ciclo donde las propias izquierdas han contribuido a espuertas a esa derrota severa ante los paradigmas neoliberales. Lo dijimos y lo decimos: les peores recortes desde el final de la dictadura los arrancó Rodríguez Zapatero en mayo de 2010 y los replicó el tripartito de izquierdas en junio de 2010. Fueron los primeras en aplicar tijeretazos: de hecho, fue Carmen Chacón, que hoy se las da de socialmente concienciada, la que impulsó el desahucio express en 2007. Claro: hay izquierdas que han gobernado como las derechas. O como dirían en América Latina: el poder es como un violín; se toma con la izquierda; se toca con la derecha.

 ¿Que son las Candidaturas d´Unitat Popular-Alternativa d´Esquerres? ¿Cual es vuestra trayectoria? En vuestra Declaració de Vilafranca establecéis como pilares del proyecto de las CUP elementos como la transformación socialista o la democracia o la libertad nacional¿Que entendéis vosotros por transformación socialista? ¿Que es para vosotros democracia y libertad nacional y que os lleva a pensar que los catalanes hoy no viven en democracia y libertad nacional?

 Necesariamente sintético, las CUP son la apuesta municipalista de la izquierda independentista. Una apuesta ‘vieja’: nacimos en 1986 a impulso de la Assamblea Municipalista de l’Esquerra Independentista (AMEI). Antes, en medio de los fraudes de la transición, hubo tres experiencias precursoras en 1978: la CUPA de Arbúcies, la UM9 en Sant Pere de Ribes y el COP en Ripollet. Las primeras semillas de un municipalismo alternativo, popular, transformador, comprometido, democratizador y sólidamente vinculado a los movimientos populares y las luchas sociales.

 Después vino un largo ciclo político de represiones y dificultades, una década al margen de la partitocracia y donde la izquierda independentista se volcó en la construcción de espacios populares basados en la autorganización juvenil, la autogestión y las prácticas asamblearias. Casales y ateneos: en 1990 apenas había un puñado. Hoy, casi 200.

 Y finalmente, confluye un ciclo álgido de luchas sociales a mediados de los 90 y que se prolonga hasta 2003-2004, cuando la socialdemocracia retoma el poder en el estado y en Catalunya. En esa encrucijada, en 2003, y de un debate abierto en el seno de la izquierda independentista -el llamado Proceso de Vinarós (Castelló)- surge un nuevo impulso al municipalismo, que son las que nos llevan al ciclo actual. 4 concejales en 2003, 27 en 2007, 101 y 4 alcaldías en 2011. Y tres diputados en 2012.

 ¿Cual es vuestra lectura, vuestro análisis de los Paisos Catalans hoy a comienzos del Siglo XXI?

 En tres ámbitos. Nacionalmente, en el agotamiento del régimen surgido de la reforma impune del franquismo de 1978. Socialmente, en la peor crisis: 3 millones de personas en situación de pobreza y exclusión social, 2 millones de parados y 150.000 deshauciados en los últimos cinco años. Y políticamente, a caballo entre la cleptocracia y la plutocracia: manda quién más tiene. Todo ello, en un contexto de deriva neoliberal en el sur de Europa que retrotae -salvando todas las diferencias- al ciclo político-económico-militar vivido en América Latina en los setenta y los ochenta. La década perdida. El sur de Europa, castigado y ahogado por la deudocracia y la especulación financiera, emite hace años señales de humo, de agotamiento y de empobrecimiento generalizado. Pero también señales de resistencias, solidaridades y esperanzas. Un diagnóstico gris y complejo, ante el que reclamamos democracia y derecho a decidir plenamente: modelo político, social, económico, cultural, energético, ambiental…

 En un plano mas global, como sabes la trayectoria de nuestros países, Catalunya y Andalucía, ha tenidos episodios paralelos en algún sentido salvando las diferencias, la imposición hegemónica castellana durante las conquistas militares del XIII al XV en Andalucía y la implantación de los Decretos de Nueva Planta en todo el territorio del pueblo catalán, mas tarde con la llegada de los Borbones, la subyugación bajo el naciente estado moderno burgués bajo el control militar de los territorios de parte de las burguesías catalanas y andaluzas en coalición con la aristocracia, y la monarquía , hasta la llegada con los movimientos campesinos y anarquistas de la guerra revolucionaria en el 1936 y el genocidio de clase llevado a cabo por parte de los ejércitos de la gran aristocracia miliar.¿Cual es vuestra lectura del actual estado de las cosas respecto al escenario existente, se habla de 30 años de democracia, de la España democrática, de las autonomías, de las nacionalidades históricas, en pleno debate sobre la consulta que llevará a cabo la derecha burguesa catalana? ¿Cual es vuestra lectura de la trayectoria de gestión por parte del estado de las nacionalidades histórica y cual es el papel de las CUP frente a esta consulta de la derecha catalana?

La batería de preguntas nos sugieren tres respuestas. Una de clase, otra de contexto y otra de futuro.

a) La de clase. La diferencia entra la CUP y la burguesía catalana es la misma que media, abismalmente, entre un jornalero del SAT y la Duquesa de Alba.

b) La burgesía catalana no es homogénea. La oligarquía catalana, hoy lumpenoligarquia en el sur de Europa, está ampliamente movilizada en contra del proceso soberanista. Dile Fainé (La Caixa), dile Rosell (CEOE)… pero a más poder económico acumulado, más partidarios de la unidad de España en nombre de la unidad de mercado.

c) En los últimos tiempos, recurrimos recurrentemente a algo que dijera y aclarara el anarcosindicalista catalán Salvador Segui. Lo decía en 1919, en el Ateneo de Madrid, ante sus compañeros y compañeras de la CNT:

 Dicho eso, nuestra lectura, y la de amplios sectores sociales, es que la única garantía del proceso de autodeterminación es la propia gente. El retorno a la soberanía popular. Estamos donde estamos no por que CiU haya tenido, sino porque la calle ha desbordado un esquema que nos ahoga y exprime. Estamos donde estamos tras un ciclo soberanista persistente arrancada en 2006 y con 555 consultas por la independencia en 555 municipios; tras un ciclo de cuatro huelgas generales; tras un ciclo de indignación abierto por el 15M. El punto de inflexión, el contrapunto a la triple crisis, ha sido la activación popular: ciclo soberanista, ciclo de huelgas laborales y sociales, ciclo de indignación. Hoy, el debate soberanista que la derecha quiere monopolizar y dirigir no es nacional, cultural o identitario: es sobretodo, democrático. Tan sencillo como que si el futuro de este pueblo lo decide su ciudadanía. No el Estado español, no los mercados financieros, no la oligarquía catalana. Frente a ello, nuestro esquema es: debate democrático, consulta por la autodeterminación y proceso constituyente hacia la república catalana.

 Todo esto en un escenario donde existen necesidades alimentarias crecientes, familias desahuciadas a diario, empobrecimiento insólito de las familias, necesidades básicas, olas de suicidios, un desmantelamiento criminal de la sanidad publica en Cataluña y toda una serie de crímenes lesa patria que esta sufriendo el pueblo, cuales son las prioridades mas urgentes de intervención tanto política, como económica o social para las CUP?

Lo más doloroso, salvaje e injusto es que el golpe de estado del mercado es una permanente transferencia de abajo arriba, un asalto neoliberal a los recursos públicos, una acumulación por desposesión. Salvamos bancos, hundimos mayorías sociales. Se hacen trampas con el lenguaje. Hay una gramática hegemónica del Poder que pretende visualizar que hay un aparente problema de escasez, cuando vivimos bajo la tiranía de una redistribución desigual e inversa. Más a los pocos que más tienen; menos y nada para todos. Sólo un ejemplo: hay ‘mercados’ que se hacen ricos con nuestra crisis. El pueblo catalán transfiere cada día a los mercados financieros seis millones de euros sólo en intereses de la deuda. Entre 2012 y 2013, 4.300 millones de euros. Suficientes para parar la hemorragia social que vivimos. Cual es el lenguaje cotidiano de la crisis? 72 desahucios cada día, 300 nuevos parados cada 24 horas, 87 despidos y 16 ERE cada jornada. Cada día, 493 personas que sucumben a este atraco cotidiano que dispara y agudiza las desigualdades sociales. El 25% de la infancia en riesgo de pobreza.

 Frente a ello, la CUP ha lanzado hasta 30 propuestas concretas en tres niveles diferentes. Muy sucintamente: las gratuitas-paliativas (freno a los desahucios, activación y fortalecimiento de redes comunitarias de lucha contra la pobreza, acceso al crédito del tejido productivo); las intermedias basadas en la reestructuración y readecuación de los ingresos e inversiones públicas orientadas a garantizar servicios públicos y derechos sociales (nueva política fiscal, contribución voluntaria de las grandes empreses -sólo La Caixa ha ganadao en cinco años de crisis 8.000 millones de euros-; desobedecer los límites de déficit impuestos por la troika); y las medidas necesarias y valientes para iniciar los pasos hacia un modelo postcapitalista (auditoría de la deuda e impago de la ilegítima, construcción de una banca pública, nacionalización de sectores estratégicos).

 especto al futuro, hablamos mas de matrices que de modelos. Sobretodo sabemos lo que no queremos: empezar a construir nuevos paradigmas antagónicos a la pesadilla neoliberal, porque así no podemos seguir. Un matriz-laboratorio de cambio político y social que nos lleve a un escenario postcapitalista. No de reforma del capitalismo, sino de superación. Con una economía de tránsito combinada e intermedia que tendría tres ámbitos de desarrollo: papel clave del cooperativismo y la economía social, sector público fuerte como garante de derechos sociales básicos y sector privado bajo criterios de mercado social. Ello combinado con una democracia triple (directa, participativa y representativa). Y para llegar, somos conscientes que tenemos cuatro herramientas imprescindibles: la activación popular, la desobediencia civil, la construcción de alternativas y la vía institucional.

Cuales son para las CUP, las prioridades a medio y largo plazo en este difícil contexto que no se deja adivinar?

Para nosotros es indisociable la cuestión nacional y la cuestión social. Son dos patas. Si no avanzan las dos, no caminas. Nuestro teorema actual es denunciar, parar y construir. Es decir: visualizar y denunciar esta injusta realidad. Activar todos los mecanismos para parar lo que será la cuarta ola de recortes (y hacerlo desde arriba y desde abajo, es decir, recorte a recorte) y empezar a construir. El país que vendrá, cabe decirlo, ya está viniendo: PAHs que frenan desahucios, cooperativas de consumo que protegen el campo catalán, finanzas éticas que construyen ya otro país, sistemas energéticos mancomunados que disputan el monopolio de las multinacionales, espacios de cultura popular. Para nosotros, el Parlament es solo un instrumento más -y no el más eficaz– en la caja de herramientas de los movimientos sociales para avanzar en la transformación social, la radicalización democrática y la libertad política.

 ¿Cuales son las alianzas que teje las CUP dentro de su proyecto político?

Todo sistema de poder es un sistema de exclusión. De exclusiones múltiples: social, pero también política, económica y cultural. En ese sentido, la CUP responde a los intereses de las clases populares y los movimientos sociales. Y entiende que sólo su irrupción en la resolución de la crisis puede garantizar unos mínimos de un futuro diferente, justo e inclusivo. La CUP es solo un instrumento, uno más, al servicio de esos intereses. Y la unidad popular, como concepto político operativo, es seguir sumando y ser un útil precipitador de la propia repolitización e implicación de las clases populares para una reconstrucción democrática y social de los Països Catalans. Un anhelo que en el ámbito municipal está creando espacios fértiles de confluencia, unidad desde el respeto a la pluralidad de las disidencias y dispositivos colectivos de intervención democrática. Sumas que multiplican porque finalmente el país lo cambiará la gente, no nosotros. De hecho, la CUP no ha inventado nada nuevo: su proyecto recoge y coincide los viejos sueños anhelados de este pueblo: libertad política y justicia social.

Pero cabe ser especialmente críticos y reconocernos en una severa derrota de las izquierdas, sobretodo del proyecto socialdemócrata y, con él, del colapso de sindicalismo de concertación. Derrota de amplio espectro y largo calado que nos acerca, sobretodo, a un escenario de crisis cultural y de valores: el auge del individualismo, del sobreendeudamiento, de la insolidaridad. Estamos apenas empezando a revertir ese escenario de apatía, fatalismo y desmovilización. Es el granito de arena que aporta la CUP a ese proceso: hoy por hoy, más de 100 asambleas municipales, que son el corazón y el nervio de la CUP, y nuestro capital humano básico: 1.500 activistas sociales de base.

En Cataluña ha gobernado casi dos décadas de las últimas tres un partido que incluía dentro de su imaginario la ridiculización, el insulto, y el menosprecio de los andaluces/as y de Andalucía con altos cargos como Pujol o Duran i Lleida con declaraciones sumamente lesivas. Al mismo tiempo que la burguesía catalana ha sido una de las mayores beneficiarias del drama de la tierra en Andalucía aprovechándose de la mano de obra que frente a la miseria y huyendo del hambre sostuvo durante recadadas junto a otros muchos miles de inmigrantes y trabajadores catalanes su preciado tejido industrial?

Los discursos de ese tipo retrotaen sobretodo al profundo clasismo -aunque se camufle de racismo- que destilan nuestras respectivas burguesías. No sólo alimentan falsos tópicos absurdos sino que forman parte del simplismo de los nacionalismos conservadores, que explotan los prejuicios más irracionales. Son absolutamente inadmisibles y vergonzantes, un desprecio a la cultura andaluza que duele, sobretodo, porque el hecho catalán también está sujeto a ese tipo de distorsiones manipuladoras por parte del nacionalismo español. Al final, las oligarquías retroalimentan su poder y atizan estériles confrontaciones para reproducir su dominación. Es sabido: el programa económico de la derecha española de siempre es calcado al programa económico de la derecha catalana de siempre. Que es el mismo que el de los señoritos y los terratenientes andaluces. Lo mejor de todo, blanco sobre negro, es que fue Diego Cañamero quién le aclaró las cosas a Duran i Lleida. En la pasada campaña electoral, cuando Diego participó en el acto central de las CUP en Barcelona, ante 3.000 personas, para exigir el respeto democrático al derecho a decidir. Con toda su convicción y dignidad y solidaridad. Una claridad y coherencia que no puede mostrar, por ejemplo, Durán i Lleida, el permanente artífice de los pactos entre oligarquías. Esos pactos que acaban ahogando, por igual, al campo andaluz y a las clases populares catalanas.

 ¿Cual es la lectura que hacen las CUP del “problema de Europa”?

Europa es hoy parte del problema, pero debería serlo de la solución. Estamos contra la Europa del capital y el euro no es más que un proyecto de imposición económica neoliberal a través del cual las élites financieras imponen la reestructuración del capitalismo en el sur europeo: se vió en la transición, lo vimos en los 80 con la desindustrialización y la PAC, lo vimos con Maastricht, lo vemos hoy con los Goldman Sachs y los Lehman Brothers al frente del BCE y del proyecto europeo. Pero, sobretodo, somos internacionalistas de código abierto. El mundo se ha hecho pequeño y todos buscamos nuestro lugar. Miramos ya a ambas ribas del Mediterraneo, ese mar que tanto ha separado y que tiene que volver a ser un espacio de encuentro, de solidaridad, de apoyo mutuo. En el siglo XXI ya no nos podemos abstraer, ni mirar a otra parte, cuando sabemos que cada día mueren 80.000 personas de hambre y 3.500 millones de persones sobreviven en la pobreza. Hay otra Europa posible: solidaria, social y democrática y es deseable un ‘frente sur’ de los pueblos afectados por la tiranía financiera. El proyecto político base de hoy es construir un refugio: un refugio democrático, social y cultural ante un mundo cada vez más absurdo y desigual pero preñado de luchas en todo el mundo. También esa es nuestra aportación (local) al imprescindible cambio (global).

 Que rol juega para vosotros el Colonialismo en el nuevo escenario que plantea la crisis, tanto a nivel del estado español como Europeo?¿Cual es la valoración que hacéis de la posición de la Europa del Sur? ¿Como interpretáis el colonialismo, los flujos migratorios y el racismo en el la Europa de hoy? ¿y en el Mundo? ¿Como afecta esta realidad a Cataluña?

Bueno. Racismo, sexismo y clasismo son tensiones históricas y tentaciones compulsivas del capitalismo. La tentación xenófoba -de base islamòfoba-, populista o securitaria, que reproduce la cultura del miedo que nos quieren imponer, replica en una Europa afectada por elevados y crecientes niveles de paro y exclusión. Son discursos de odio que reproducen los intereses del sistema y que hay que parar en seco. También en Catalunya, con partidos ultraderechistas como Plataforma per Catalunya que ha obtenido hasta 75.000 votos. Ahí sólo cabe la pedagogía política y el compromiso antifascista y la activación de redes amplias de denuncia y solidaridad, como es el caso de Unitat Contra el Feixisme i el Racisme (UCFR) en Catalunya. Más aún cuando el estrecho de Gibraltar es ya una fosa común, dónde en las dos últimas décadas han sucumbido miles de personas a la búsqueda de una vida mejor y huyendo de la miseria que ‘este Norte’ ha generado en ‘su Sur’. En Catalunya, a pesar de las miles de tareas pendientes, ha habido un cierto cambio de ciclo. Si hace dos años, el discurso xenófobo se colaba en todas partes y en la agenda pública y política -incluso en palabras del propio Duran i Lleida-, hoy se habla más de lucha contra las desigualdades sociales, de apoyo y respeto mútuo y de la crisis del 99% que afecta a todos y dónde sólo se beneficia el 1% de siempre. A nosotros siempre nos han salvado tres cosas: memoria, cultura y conciencia. Memoria antifascista, cultura emancipatoria de que todas las personas somo iguales y conciencia de clase. Por eso seguimos existiendo: nos ampara la cultura, la consciencia y las prácticas de clase.

 Como ya te comentábamos, nosotros formamos parte del Grupo de Estudios del Sindicato Andaluz de Trabajadores/as y esta entrevista surge de la necesidad de encontrar lugares comunes que nos ayuden a fundar el nuevo pensamiento que nos libere, un pensamiento desde abajo, frente a los convencionalismos de una izquierda eurocentrada, occidentalocentrica. Tu estudiaste Ciencias políticas, te implicaste en ateneos de base. ¿Cuales es para ti la función que cumplen este tipo de iniciativas? ¿Que tipo de prácticas crees que llevan a cabo las instituciones culturales o intelectuales que surgen desde la lucha política desde abajo?

En perspectiva, los ateneos de base construidos hace ahora 20 años y los movimientos sociales autónomos (insumisión, okupación, feminismo, ecologismo social, independentismo de izquierdas) han sido un factor determinante. Espacios de encuentro y diálogo, de cultura de base y reivindicación popular, construidos en base al asamblearismo, la autogestión y la autorganización. Esa ha sido nuestra ‘escuela de democracia’, allí donde desaprendimos lo impuesto y aprendimos a desobedecer. Allí de dónde venimos: de la calle, de los barrios. Y con todo, eso implica una reflexión paradigmática: no hemos inventado nada. Sólo somos fieles a la herencia recibida. A las prácticas y culturas del movimiento obrero y popular de este país desde el siglo XIX, pasando por el siglo XX y hasta este XXI. El ateneismo, la asociación, el cooperativismo. Es decir, recogemos la fértil experiencia acumulada por el movimiento obrero, todas sus tradiciones emancipatorias, y las reaplicamos a este siglo XXI que dirime su futuro entre el miedo y la esperanza.

 Por lo que sabemos tu apuesta política tiene mucho que ver con las experiencias políticas populares y vecinales. ¿Como entiendes tu formas de hacer pensar la política que descolonicen nuestras formas de practicar y de entender nuestra propia identidad cultural y nuestra Historia como pueblos? ¿Crees que estamos en posición de construir modelos políticos que deconstruyan los paradigmas de la economía política occidentalocentrica del desarrollo capitalista? ¿Cuales crees que serían o son los pasos para acercarnos a modelos o proyectos políticos que tengan mas nuestro que contra nosotros?

Te citaría a Freud: el problema no es porque la gente se rebela… sino porque no lo hace. Dónde nace la obediencia debida, la sumisión planificada, la cabeza gacha obligada.Creo que los movimientos sociales y la izquierda independentista moderna -que nació en 1968, bajo la dictadura- lleva décadas deconstruyendo un modelo perverso. Y años trabajando para construir otro modelo, en red, comunitario y cooperativo: el que traiga la plena democracia política, social y económica a nuestro pueblo. Eso atañe también a una izquierda radical y alternativa a la altura de las dificultades, retos y riesgos del siglo XXI, que supere vicios y perversiones pasadas. Somos una suerte de zapatismo urbano: de abajo arriba que intenta, inventa y desbroza nuevas alternativas que se basarán en el bien común y la garantía de derechos humanos para cualquier pueblo o persona en cualquier parte del mundo. Que rompe con la cultura perversa de la delegación y la substituye por la de la corresponsabilidad. Un proyecto que se mira cada día al espejo y es consciente que sin nosotros, un nosotros amplio y plural, ‘ellos’ no son nada. Y eso conecta con otra lucha universal: la que protagonizara el movimiento por los derechos civiles de la comunidad afroamericana en los Estados Unidos en la década de los 60. El problema fundamental nunca es lo que hace una minoría, particularmente cruel, singularmente poderosa. La raiz del problema es lo que hacemos o dejamos de hacer la mayoría para construir un tiempo de vida fuera del capitalismo senil. Con nuestra rebeldía o con nuestro consentimiento. Con nuestra exigencia o con nuestra indolencia. Pero sea como fuera, y eso sí, serán por Andalucía libres los pueblos y la humanidad.

Muchas gracias David, un placer

Una forta abraçada rebel i solidària des dels Països Catalans.

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